Salirte de la casa de tus padres es un paso sumamente importante en la vida de cualquier persona, pues es el inicio de la independencia. Pero mucho cometemos errores comunes, sobre todo a la hora de hacer las cuentas, pues el dinero que pensábamos era suficiente, ya no lo es y en ocasiones hasta dejamos de hacer una de nuestras comidas, o a veces dos. De desayunar, comer y cenar, pasamos a desayunar y comer o a comer y cenar, y después ya sólo comemos para tratar de economizar. Por eso hoy quiero compartirte algunos consejos que me sirvieron mucho al independizarme, los cuales aprendí a la mala, pero al final de cuentas aprendí y al ponerlos en marcha me permitieron salir adelante y no volver con la cola entre las patas a la casa de mis padres.

Ya sea que decidas rentar o comprar en abonos una casa, generalmente esta vendrá vacía, sin muebles. Por lo que debes llevarte algunos de la casa de tus padres y posteriormente irte comprando tus propias cosas. Lo primero de lo que debes olvidarte es de una sala, o la gran televisión que viste en Amazon, o tu consola de videojuegos. La línea blanca que debe estar en tus planes es un refrigerador y una estufa. ¿Por qué? Porque el preparar nuestros propios alimentos puede ahorrarnos mucho dinero, ya que si no contamos con un refri para la comida, lo más seguro es que diario vayamos a la fonda más barata para comprar nuestra comida, la cual podría costar entre 40 y 60 pesos, con ese dinero podrías hacer tus tres comidas de dos días. Todo depende con lo que quieras alimentarte. No pienses en tener lujos desde un principio, siempre piensa en lo que te puede servir. Por ejemplo, primero compra el refri y podrías usar una parrilla eléctrica para cocinar, ya después tendrás una estufa.

Si nunca has comprado tus propias cosas, pues siempre te decía tu mamá a dónde ir o era ella las que las compraba, lo más recomendable es que vayas a las tiendas para checar precios y hacer cuentas de dónde te conviene comprar qué cosas. Por ejemplo, si necesitas telas, hilos o lo que sea para arreglar tu ropa o poner cortinas en tu recámara, podrías meterte a una mercería online a checar precios. Lo mismo con tiendas como Walmart, incluso podrías checar los volantes que luego te regalan en la calle o los avientan a la puerta de tu casa.

Por último, no te dejes influenciar por los amigos. Cuando vives solo y eres soltero, tu departamento o casa podrían dejar de ser eso y convertirse en el sitio de reunión para todos, y es peor si eres de las personas que no saben decir que no, por lo que tendrás todos los fines de semana ahí a tus amigos, lo que podría significar que se coman tu comida y te dejen un tiradero de los mil demonios, como solía decir mi abuelita. Sé firme a la hora de decirles que no o si quieres hacer una que otra reunión, trata de mantener todo controlado, pues ya estás solo y debes cuidar tus propias cosas.