El curso de la vida

Tengo la edad en la cual se considera socialmente que soy un adulto pero en la cual no me siento como tal, mi madre ha fallecido recientemente; no tiene ni siquiera un año,  todavía no me la creo, me cuesta mucho pensar que ya  no está conmigo y entonces comienzo a llorar como un niño, es entonces que llego a la conclusión que no soy un adulto.

Vivimos una vida muy difícil, creo que en todos los aspectos, mi padre era un hombre muy alcohólico y muy violento, cualquier motivo era bueno para golpear a mi mama y de paso a nosotros, yo soy el mayor de tres hermanos,  a la edad de ocho años me sentía con una responsabilidad enorme y solo quería proteger a mis hermanitos.

Cuando mi papa llegaba borracho, con todos sus amigos sabía que terminaría en tragedia esa gran fiesta que se organizaba, todos bebían, hablaban fuerte, reían pero solo bastaba algo minino que le disgustara a mi papa y empezaba las peleas hasta terminar golpeándose unos con otros, siempre terminaba por correrlos y decir que jamás volverían a entrar a la casa que habían dejado de ser sus compadres.

Después seguía con mi mama, la golpeaba mucho; en varias ocasiones la dejo  inconsciente; con miedo a cuestas y mi pequeña gran responsabilidad, corría a meter a mis hermanos debajo de la cama, me ponía a cantarles una canción que mama nos había enseñado, no podía evitar que escucharan toda esa escena violenta pero si podía evitar que la observaran.

Los años pasaron, crecimos con todo ese resentimiento y odio, para con nuestro padre, nos volvimos jóvenes, mi hermana la más pequeña, se encontró un primer novio de esos que son desechables, el cual como lo dice la palabra se usa y se tira, después de él vinieron a ella muchos más desechos, creo que nunca ha podido encontrar una relación estable, solo trabajaba y medio vive, trata de ser feliz con lo poco que tiene, decidió no tener hijos; según ella para prevenir que tal vez vivieran una infancia tan miserable como la nuestra, mi hermano el de en medio, decidió que su vida sería diferente que no le daría gusto a mi padre de vernos destruidos, trabajo mucho y de todo, estudio con toda el alma y ahora es un reconocido ingeniero bilingüe, tiene un magnífico trabajo que le ha permitido viajar por muchos lugares y tener una vida desahogada, sin embargo, en alguna ocasión, me comento que no sabía a quién odiaba más si a nuestra madre por blandengue o a mi padre por desgraciado, que eso le lastima mucho y que por eso prefería mantenerse lejos.

Yo solo pensaba en la idea, de que se sentiría ser feliz, estar  bien todos los días y no solo en navidad,  para eso necesitaba una familia de verdad, entonces decidí que fabricaría la mía, mi propia familia,  esta estaría hecha principalmente de amor.

Al morir mi madre, me dejo como heredero universal, de todos sus bienes, los cuales le dejo mi padre, esto constaba de varias joyas muy valiosas, un seguro de vida, la casa donde vivimos de niños, acepte muy gustoso, pero cuando conocí a mi esposa, decidí que con ella formaría la familia que yo siempre quise, tome la firme decisión que no sería en un lugar lleno de malos recuerdos.

Así que mande tirar toda la casa para reconstruirla de nuevo, como mi vida. Vendí las joyas que tantas lagrimas le costaron a mi madre,  con eso contrate a un albañil y  compre una gran cantidad del material para construcción que él me pidió.

Cemento, tabique, yeso, varillas todo lo necesario para construir lo que sería mi nuevo hogar,  sabía que con todo esto no solo construiría una nueva casa sino también construiría una nueva vida.

 

 

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